“La responsabilidad mas grande del individuo
es desear ser el mismo que uno es realmente” Kierkegard
Estas obras nacen con la creencia que el individuo posee varias máscaras
que utiliza a placer dependiendo de su necesidad y son raras las ocasiones
que se desprende de ellas (ya sea de modo consciente o inconsciente),
siendo perturbadoras aquellas personas que desconocen de su existencia
y aun mas aquellas otras que las rehúsan pues no las necesitan.
La idea del espejo rodea todos los aspectos de nuestra propia existencia,
dotándolo de un poder que va mucho mas allá de su composición,
forma o tamaño real. El espejo imita la realidad, es un símbolo
de verdad y vanidad que encierra en sí grandes engaños,
y en estas obras se pretende captar ese espíritu latente y
poderoso que aparece tras el espejo transformado en la máscara
que contiene nuestro reflejo del alma.
Lucía Polanco evoluciona para ahora ahondar en el interior
humano fuera de sexos, representando las miradas ahogadas tras las
mascaras, cohabitando en el mismo espacio con el color que nos atrapa,
coacciona, motiva… los trazos fuertes y seguros y las formas
que surgen, se yuxtaponen, se adaptan o se van sin tapujos. Lucía
nos quiere hablar de retratos, pero retratos del alma.
“Cuando pinto un autorretrato no lo hago con el espejo, sino
que nace de dentro. Me conozco por dentro. Si me pusiera frente a
un espejo copiaria unicamente la máscara de mi mismo”
Zoran Music
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